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Laboral

La imputación de trabajador en proceso penal no es motivo de despido disciplinario

El TS, en recurso de casación para la unificación de la doctrina y revocando parcialmente sentencia del TSJ, declara que el despido del trabajador es improcedente, y no nulo ni disciplinario, al no haber acreditado la empresa la veracidad de la causa imputada –transgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza- ni demostrar la gravedad de la conducta. Entiende, en consonancia con la sentencia de instancia, que la mera imputación de un trabajador en un procedimiento penal o el hecho de que se haya practicado por la Policía Judicial un registro en las oficinas de la empresa no es motivo de despido.

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El Tribunal Superior de Justicia, en suplicación, declaró nulo el despido por vulneración de la dignidad personal y el honor del trabajador, pues entendió que el trabajador, Abogado en una entidad bancaria e imputado por un delito de blanqueo de capitales, había sido objeto de una grave reprobación social y laboral, como es la pérdida del empleo, cuestionando anticipadamente la empresa su comportamiento legal y ético sin que hubiera existido sanción penal.

Entiende el TS que no hay en este supuesto despido nulo por vulneración automática del derecho al honor del trabajador, el cual debió acreditar la intención empresarial de atentar contra su buena reputación y lograr su descrédito, así como la difusión pública empresarial del caso, no teniéndose constancia que el despido se haya difundido fuera del estricto ámbito privado contractual laboral o haya tenido incidencia externa alguna respecto a la persona del trabajador. Asimismo, es doctrina consolidada la imposibilidad de alegar la vulneración del derecho a la presunción de inocencia en el ámbito de las relaciones laborales en cuanto a la valoración de conductas constitutivas de despido disciplinario.

La transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza en el desempeño del trabajo admite distintas graduaciones según su gravedad, aunque para que sea causa de despido ha de ser grave, y esto sucede cuando se quiebra la lealtad que el trabajador ha de tener para con la empresa. Por tanto, puede apreciarse a pesar de que no exista perjuicio para la empresa o sea de escasa importancia y no se acredite lucro por parte del trabajador, siempre que se actúe con voluntad de ser desleal, siendo suficiente que el incumplimiento sea grave y culpable de los deberes inherentes al cargo aunque sea por negligencia. No obstante, deben de valorarse las circunstancias concurrentes para agravar o atenuar las la conducta del trabajador y no será causa de despido si se trata de una conducta tolerada por la empresa.

TS 17-2-16, EDJ 15834​


Fuente: ADN Análisis de Novedades​


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