Tecnología

FORMACIÓN JURÍDICO – EMPRESARIAL DEL SIGLO XXI

Formación, innovación y tecnología. Tres términos que marcan la diferencia entre estar a la vanguardia en el sector jurídico o ser uno más.

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¿Qué tipo de servicios requiere el cliente actual?. ¿Qué capacidad tenemos de prestarlos? ¿Qué tipo de formación constante y adaptada al entorno precisamos para ello? Son preguntas cuya respuesta nos dan buenas bases de inteligencia de negocio en el sector jurídico empresarial.

En Conversaciones en la Azotea de Lefebvre – El Derecho este mes hablamos de formación. Formación para adaptarnos de forma transversal a la realidad más actual, para innovar en la gestión y prestación de nuestros servicios, para generar y fidelizar clientes, para implicar a todo el equipo en una gestión más eficaz y competitiva.

Os invito a sentaros y conversar con nosotros en un espacio inigualable, al ritmo sosegado, apasionado y claro de dos maravillosas personas con inmensa capacidad de transmitir y acercarnos a todo cuanto en materia de formación en innovación y tecnología debemos ser capaces de trasladar a nuestros despachos para estar a la vanguardia en la prestación de servicios jurídicos en el entorno más actual. Conversamos con Borja Adsuara, profesor, abogado experto en Derecho Digital y miembro ENATIC (la Asociación Nacional de Expertos en Derecho TIC) y con Carlos de la Pedraja, Profesor de recursos humanos, Director de Programas Jurídicos, Fiscales y de alta dirección, MBA Internacional y LLM, y Director del IE Law School Executive Education.​

Tradicionalmente los abogados de despacho hemos vivido encerrados entre nuestros bufetes y los juzgados. La actualización y el reciclaje continuo forma parte del día a día de nuestra profesión. Estamos constantemente estudiando nuevas normas, jurisprudencia y doctrina adaptada a cada uno de los asuntos que llevamos y, además, actualizándonos con la vorágine normativa que a diario cambia los términos de nuestras especialidades.

El tiempo que nos requiere estudiar todo ello parece mermar nuestra capacidad de asistir a planes formativos específicos sobre materias que no sean básicas del derecho y, que sin embargo, nos aportan buenas dosis de realidad y practicidad. Quizás dicho encierro ha sido un pez que se ha mordido la cola, al tener que destinar todo el tiempo a ello en lugar de diversificar tareas, especializaciones y en lugar de aliarnos y dar cabida a nuevas ideas de personas del equipo más sociales y más presentes en el día a día de nuestros clientes.

Los abogados en ejercicio actuales no hemos sido formados desde la carrera para potenciar todas las habilidades, cada vez más específicas, que ahora se nos exigen: gestión de la innovación, comunicación, liderazgo, gestión de equipos, marketing online, recursos humanos, gestión eficaz del tiempo, resiliencia, empatía. Han sido hasta hace poco cuestiones que no parecían corresponder a nuestra profesión.

¿Qué ha cambiado? Ha cambiado el mercado. Ha cambiado el cliente. Hemos cambiado todos cuando nos convertimos en clientes.

El cliente actual no tiene nada que ver con el cliente de hace 20 años. La infoxicación en la que vivimos actualmente hace que la información fluya de manera ingente y que cualquier potencial cliente encuentre en la red la información necesaria para tener una orientación clara en la que encaminar sus asuntos e incluso para tener cierta certeza de a quién encomendárselos. Los clientes actuales son versátiles, con proyección de futuro, digitalmente activos y multidispositivo, están internacionalizando sus negocios e integrando un fuerte componente de responsabilidad social. Están buscando resolver sus consultas online, navegan, se informan en internet, preguntando en foros y buscando recomendaciones en redes sociales.

En este escenario la formación y una presencia activa en el entorno digital pueden ser bazas realmente importantes a la hora de optimizar resultados en cualquier organización.

La revolución tecnológica y social en la que nos hayamos inmersos está transformando el modelo de negocio en el sector legal, sofisticando su gestión, renovando la forma de trabajar con clara tendencia al trabajo coordinado, en equipo y por especialidad buscando una mayor eficacia y competitividad.

La propia incorporación de la tecnología al ejercicio de nuestra profesión ha derivado en múltiples ventajas en la simplificación de procesos y en la gestión de la información, pero también nos está requiriendo que estemos debidamente formados en materias tan específicas como las repercusiones legales de la innovación tecnológica, gestión de métodos y procesos; inteligencia de negocio aplicada a nuestros servicios y a nuestra propia estructura interna; marketing online, móvil y estrategia claramente definida de venta de servicios jurídicos en internet basada en contenidos; gestión de marca; gestión y posicionamiento web, redes sociales, eCommerce, Cloud Computing y las tecnologías de virtualización; dirección y motivación de equipos y optimización de recursos, así como en la necesaria potenciación de habilidades personales y comerciales para adaptarnos y vender nuestros servicios en el mercado más actual, para hablar el mismo idioma que nuestros clientes, para estar en los mismos canales en los que nos están buscando, para comunicar justo lo que queremos transmitir. Competencias y habilidades todas ellas que, entre otras cosas, fomentan el ahorro de costes y la optimizan los procesos mejorando las ventas de nuestros servicios, si las conocemos y trabajamos con eficacia. Pero requieren conocimiento y práctica.

Nadie nos enseñó a vender off line de forma eficaz y competitiva y, ahora tenemos que aprender a hacerlo en el entorno digital. Esto nos lleva a necesitar cada vez nuevas y diferentes habilidades, nuevas competencias, conocimiento práctico sobre nuevas herramientas e interiorizar unos procesos mentales diversos a los que se necesitaban anteriormente en el sector jurídico y que hacen que sea necesaria una formación diversa y continua; para poder conseguir comunicar lo que sabemos hacer, a visualizarnos como expertos en nuestra especialidad, acercarnos e interactuar con los potenciales clientes y generarles la suficiente confianza y el suficiente valor añadido como para captarlos como clientes reales y fidelizarles, a la vez que mejorar la gestión y administración de nuestros despachos y cartera de clientes.

​Es indudable que una adecuada gestión del componente humano es vital de cara a optimizar la cuenta de resultados de cualquier organización. Además, el fomento del trabajo en equipo y la formación de los líderes dentro de la organización influye, de manera decisiva, en la eficacia con que se desarrollen las tareas encomendadas. Debemos aprender a dar apertura a la innovación a todos los miembros del equipo. Todos debemos aportar y escuchar sugerencias e iniciativas para conseguir un mayor porcentaje de evolución. Muchas veces algunas personas hacen propuestas interesantes a las que les restamos importancia pensando que van a resultar una pérdida de tiempo o que no nos van a reportar un beneficio económico inmediato a la cuenta de resultados de nuestros despachos, y sin embargo, en la mayoría de las ocasiones pueden ser no sólo una excelente implicación de los miembros del equipo con destino a mejorar lo existente, sino el producto innovador que seguramente nos consiga ofrecer servicios diferenciados en el mercado.

Dentro de la gestión del conocimiento en cualquier organización, la transmisión de aprendizaje y conocimiento entre los propios profesionales es una herramienta tremendamente potente y que genera efectos positivos en el clima social y el estilo de liderazgo mediante programas dementoring o mediante foros y redes internas; la participación en eventos y jornadas outdoor, complementado en los casos más innovadores con herramientas como las simulaciones o la gamificación como opciones atractivas de aprendizaje dinámico y ágil.

La proliferación de sistemas CRM para la gestión integral de despachos y control de clientes junto con las soluciones de movilidad son herramientas vitales y necesarias hoy en día que brindan una fantástica oportunidad para la mejora de la competitividad de los despachos de abogados.

Quienes ya estamos en activo sabemos que formarnos requiere tiempo generalmente extra al de nuestro trabajo. Desde este punto de vista exigimos utilidad de la formación para nuestros objetivos individuales, en un tiempo razonable y compatible con nuestra carga de trabajo diario. Gracias a la tecnología contamos con un amplio abanico de modalidades formativas.

La formación presencial sigue resultando prioritaria, si bien ha sufrido un cambio en cuanto a su duración, reduciendo el número de jornadas por programa, y en cuanto a su enfoque, centrándose en actividades prácticas más que en exposición de conocimientos.

Los cursos online en sus diversas modalidades de eLearning, webinars, moocs, etc, nos proporcionan buena dosis de formación flexible para contenidos específicos y que requieren la capacitación rápida de los profesionales en torno a la actualización de conocimientos. Son fórmulas caracterizadas por una exigencia breve de dedicación, a los que se puede acceder desde dispositivos móviles y devuelven al destinatario un feedback sobre los ejercicios que incluye, disminuyendo costes y tiempo en desplazamientos.

​E​​n definitiva, si sumamos formación e innovación la piedra se va haciendo más sólida. Muchos piensan que innovar es tener un departamento de I D I y grandes presupuestos para sacar al mercado nuevos servicios, cuando innovar puede ser algo tan sencillo como mejorar y evolucionar de forma constante y dar cabida a todos los miembros de nuestros equipos en la propuesta de soluciones diferenciadoras, competitivas y eficaces adaptadas al constante presente, no sólo en nuevos servicios sino también en nuevos o renovados métodos de trabajo, procesos, TIC, posición competitiva o en la propia estructura organizativa interna, que mejoren el destino de nuestro tiempo, para conseguir prestar servicios ya de por sí entonces innovadores y enfocados a lo que requiere el cliente más actual.

¡Esperamos que disfrutéis tanto de la conversación como nosotros! Y si lo deseáis, os estaremos esperando para debatir, ampliar horizontes y volver a la azotea juntos para seguir conversando sobre formación en el sector jurídico empresarial en redes sociales con el hashtag #ConversacionesLED

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Susana González Ruisánchez
Responsable Dpto. Derecho Digital, innovación tecnológica, comunicación y marketing digital
CyZ Abogados Zaragoza​

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